La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en un pilar clave de la innovación en múltiples sectores, transformando desde procesos empresariales hasta la interacción con los clientes.
A medida que su uso se amplía, crecen también los riesgos asociados: sesgos en los algoritmos, violaciones a la privacidad, ciberincidentes y falta de transparencia en la toma de decisiones automatizadas.
Estos desafíos no solo afectan la integridad de los sistemas, sino que también pueden comprometer la reputación de las empresas y su cumplimiento normativo.

