El nuevo rol del Sustainability Compliance Officer y su posición frente al Directorio
El nuevo rol del Sustainability Compliance Officer y su posición frente al Directorio
La complejidad del entorno empresarial ha llevado a que el rol del Compliace Officer tenga un lugar cada vez más preponderante en las organizaciones. Los crecientes desafíos a nivel regulatorio y la importancia cada vez más alta de la sostenibilidad en las organizaciones lo han alejado de un rol estrictamente vinculado a la prevención y el cumplimiento para pasar a ser un gestor de las expectativas del Directorio.
Es en este punto cuando aparece el Sustainability Compliance Officer (SCO), un perfil que, frente a la mayor presión regulatoria y social en términos de ESG, potencia la gestión de la integridad corporativa, abarcando una mirada estratégica, un trabajo sobre los propósitos y una mayor rendición de cuentas en materia de sostenibilidad.
De esta forma, en este cambio de rol se pueden destacar deberes claves: un enfoque en la planificación de la gestión de riesgos y integración cada vez más grande con áreas como Finanzas, Legales, Operaciones o Comunicación.
Los últimos años han sido determinantes en esta evolución. Las mayores presiones en materia de sostenibilidad por distintos organismos internacionales, las expectativas de los consumidores y las exigencias de inversores o socios han llevado a que las políticas ESG tengan un lugar central en los resultados del negocio.
Ante esta situación, el Compliance Officer debe estar listo para responder a las preguntas o solicitudes del Directorio a través de una escucha activa, una visión macro del negocio y una comunicación fluida con líderes de otras áreas, con el objetivo de adoptar un enfoque resiliente y preparado para afrontar los desafíos que aparezcan en el camino.
Las responsabilidades del SCO no ser restringen a la implementación de un programa de compliance con un enfoque más sostenible, también posee funciones ligadas a la promoción de políticas, la asesoría a colaboradore y directivos, el desarrollo de programas de capacitación y el aseguramiento de la correcta integración de este tipo de políticas con la estructura del negocio.
El cambio de paradigma para los líderes en compliance viene acompañado de un rol estratégico. Las posiciones cercanas a la prevención de delitos corporativos y la gestión del comportamiento ético son acompañadas en la actualidad con un perfil proactivo que traduce los riesgos de ESG en decisiones fundamentales para el negocio.
De cara al directorio este perfil estratégico es fundamental en términos de priorizar riesgos según el impacto reputacional, financiero o regulatorio. Esto está acompañado del desarrollo de informes y KPI que ayuden en esta planificación, con métricas claras y comparables.
La visión y la anticipación es uno de los pilares de este rol, con el objetivo de evitar crisis o problemas que afecten al rendimiento del negocio y la visión de la organización tanto puertas para afuera como de cara a los organizadores.
En líneas generales la evolución del Compliace Officer al Sustainability Compliance Officer ratifica una mirada más integral del negocio en la que, sin dejar de prestar atención a los cimientos éticos y normativos, potencia un nuevo camino en el desarrollo estratégico de las políticas ESG.

Es en este punto cuando aparece el Sustainability Compliance Officer (SCO), un perfil que, frente a la mayor presión regulatoria y social en términos de ESG, potencia la gestión de la integridad corporativa, abarcando una mirada estratégica, un trabajo sobre los propósitos y una mayor rendición de cuentas en materia de sostenibilidad.
De esta forma, en este cambio de rol se pueden destacar deberes claves: un enfoque en la planificación de la gestión de riesgos y integración cada vez más grande con áreas como Finanzas, Legales, Operaciones o Comunicación.
Los últimos años han sido determinantes en esta evolución. Las mayores presiones en materia de sostenibilidad por distintos organismos internacionales, las expectativas de los consumidores y las exigencias de inversores o socios han llevado a que las políticas ESG tengan un lugar central en los resultados del negocio.
Ante esta situación, el Compliance Officer debe estar listo para responder a las preguntas o solicitudes del Directorio a través de una escucha activa, una visión macro del negocio y una comunicación fluida con líderes de otras áreas, con el objetivo de adoptar un enfoque resiliente y preparado para afrontar los desafíos que aparezcan en el camino.
Las responsabilidades del SCO no ser restringen a la implementación de un programa de compliance con un enfoque más sostenible, también posee funciones ligadas a la promoción de políticas, la asesoría a colaboradore y directivos, el desarrollo de programas de capacitación y el aseguramiento de la correcta integración de este tipo de políticas con la estructura del negocio.
El foco estratégico del Sustainability Compliance Officer
El cambio de paradigma para los líderes en compliance viene acompañado de un rol estratégico. Las posiciones cercanas a la prevención de delitos corporativos y la gestión del comportamiento ético son acompañadas en la actualidad con un perfil proactivo que traduce los riesgos de ESG en decisiones fundamentales para el negocio.
De cara al directorio este perfil estratégico es fundamental en términos de priorizar riesgos según el impacto reputacional, financiero o regulatorio. Esto está acompañado del desarrollo de informes y KPI que ayuden en esta planificación, con métricas claras y comparables.
La visión y la anticipación es uno de los pilares de este rol, con el objetivo de evitar crisis o problemas que afecten al rendimiento del negocio y la visión de la organización tanto puertas para afuera como de cara a los organizadores.
En líneas generales la evolución del Compliace Officer al Sustainability Compliance Officer ratifica una mirada más integral del negocio en la que, sin dejar de prestar atención a los cimientos éticos y normativos, potencia un nuevo camino en el desarrollo estratégico de las políticas ESG.

