Change

Bienestar en la cultura, una estrategia rentable

Burnout, ansiedad, agotamiento mental, baja motivación, dificultad de adaptación, falta de energía, son cuestiones que hoy resuenan en los equipos y, si bien existen múltiples factores que los determinan, hay uno que impacta directamente en la productividad: la cultura del bienestar. 

En este sentido, se puede pensar el bienestar como un activo estratégico de la empresa. La forma en que lo gestionemos —desde lo individual y lo colectivo— tendrá un efecto directo en los resultados del negocio. 

De esta forma, diversos aspectos surgen alrededor de este activo tan fundamental a nivel personal y organizacional. A partir de esto, el siguiente artículo explorará en profundidad las preguntas más importantes que surgen en torno a la cultura del bienestar, su gestión dentro de las compañías y los desafíos que aparecen durante estas transformaciones. 

¿Por qué es importante trabajar en la cultura del Bienestar? 

El bienestar mejora la satisfacción laboral, fortalece las relaciones interpersonales y optimiza las interacciones con los clientes y la eficacia organizacional. 

Las personas que viven en un clima de bienestar son más cooperativas, tienen relaciones más satisfactorias, un mejor rendimiento, niveles más altos de energía, mayor autocontrol, aumentan su motivación y son más prosociales, resolutivos, optimistas y creativos. 

Cada vez más organizaciones entienden que el bienestar no es solo tarea de Recursos Humanos, sino que cada persona tiene un rol activo en su propio bienestar, pero también que la cultura organizacional debe acompañar y sostener ese proceso. 

Generar una cultura de bienestar en una organización implica mucho más que ofrecer beneficios aislados de wellness, se trata de construir un entorno donde las personas se sientan valoradas, seguras y motivadas, capaces de desplegar su potencial.  

Desde la gestión del cambio, entendemos que no hay transformación posible sin personas cuidadas, escuchadas y valoradas. Por eso, construir una cultura de bienestar es también construir una cultura de cambio saludable. 

¿Como construir una cultura de bienestar? 

Lograr un equilibrio entre la vida personal y laboral es uno de los grandes desafíos actuales, al igual que construir un clima organizacional positivo de respeto y confianza, basado en relaciones saludables. 

En una encuesta desarrollada en BDO, se identificaron algunos comportamientos clave que ayudan a promover el bienestar en el día a día. Entre los aspectos más destacados se encuentran: 
  • Abrir espacios de escucha, para expresar pensamientos y sentimientos. 
  • Ser empáticos, reconocer al otro como persona más allá del rol o posición. 
  • Poner límites necesarios, en base a nuestros valores como eje. 
  • Gestionar nuestro tiempo según prioridades y aprender a decir que no. 
  • Saber cuándo, cómo y a quien pedir y ofrecer ayuda. 
  • Generar buen clima, fomentando el respeto mutuo. Utilizar humor, chistes, anécdotas para amenizar y facilitar la conversación con otros. 
  • Visibilizar microviolencias como indiferencias, interrupciones reiteradas, ignorar opiniones, usar lenguaje despectivo acerca de una persona o el trabajo de ella y muchas otras formas sutiles y naturalizadas que atentan contra el bienestar. 
  • Trabajar en equipo valorando los aportes de cada uno y saber gestionar las diferencias. 
  • Mostrar interés genuino por las personas, ¿cómo estás? ¿cómo te fue?   
  • Celebrar logros individuales y colectivos, reconocer a compañeros personal y públicamente. 
  • Crear rituales o espacios que fortalezcan el sentido de pertenencia del equipo. Ej: Reuniones para hablar de otras cosas que no sea trabajo. 

¿Cómo contribuye el liderazgo a la cultura de bienestar? 

Un líder que solo mide desempeño o logra resultados rápidos, pero que no considera motivaciones y necesidades de su equipo para su bienestar, corre el riesgo de generar agotamiento y desmotivación a corto o largo plazo. Por otro lado, un liderazgo servicial que descuide los objetivos del negocio, los estándares de calidad del trabajo o que no inspire a ser mejor, tampoco contribuye a este bienestar. 

Desempeño y bienestar no son opuestos, sino que están íntimamente entrelazados.  En donde haga foco el líder, tendrá un impacto directo en la productividad, la motivación y la salud emocional de su equipo. El liderazgo es un factor determinante para construir una cultura de bienestar, ya que los líderes modelan comportamientos, marcan el tono y son agentes de cambio. 

¿Qué puede hacer un líder para generar bienestar? 
  • Ser exigente e inspirador. Ayudar a cada persona a alcanzar su máximo potencial. 
  • Mostrar interés genuino por las personas, acercarse, preguntar y abrir espacios de conversación. 
  • Brindar cada vez mayor autonomía e involucrar a las personas en la toma de decisiones, asumiendo él lo propio.  
  • Fomentar el trabajo colaborativo que genera sentido de pertenencia e impacta en el bienestar emocional. 
  • Definir y comunicar claramente los roles en el equipo. En casos de ascensos o cambio de estructura, comunicarlos y acompañar en esa transición. 
  • Predicar con el ejemplo: mostrar en sus comportamientos alineados a los valores que proclama la organización. 
  • Estar presente, apoyar y acompañar tanto en los logros como en las dificultades. 
  • Promover la empatía y relaciones apreciativas, no solo del líder con cada uno, sino también entre todos los miembros del equipo. 
  • Intervenir frente a microviolencias con firmeza, marcando límites. 
  • Reconocer en público los comportamientos valorables, logros y fortalezas de cada uno. Evitar favoritismos. 
  • Involucrar a cada integrante en la construcción de relaciones positivas, contribuyendo así a un ambiente inclusivo y seguro para todos. 

En resumen, construir una cultura de bienestar desde el liderazgo, implica poner en valor a las personas, que se sientan, escuchadas, reconocidas, valoradas a través de una mirada apreciativa que sea promovida a todo el equipo. 

Hoy más que nunca, se necesitan líderes que entiendan que el cambio empieza por dentro, que acompañar a las personas en su transición no es beneficio, sino una responsabilidad.