¿La virtualidad de lo cotidiano llegó para quedarse?

Aplicaciones de bancos, billeteras virtuales, Zoom, Teams, Skype, Hangaouts, Google classroom, Blended, aplicación de prepagas, Houseparty, Jitsy y la lista puede continuar con muchas otras más que podemos enumerar….           

De modo disruptivo se nos hicieron indispensables y gran parte de nosotros nos vemos inmersos muchas horas de nuestros días usándolas, se nos impuso un hábito de la virtualidad.

Si les pregunto a ustedes seguramente muchas de estas herramientas / soluciones las conocían y tenían disponibles en dispositivos móviles, pero ¿Qué importancia e interés les otorgaban antes del confinamiento y cuál es el valor que le dan ahora luego de este periodo?

El uso de la tecnología para paliar los efectos de la pandemia vislumbra una naturalización en la vida cotidiana y ello genera impactos que se traducen en avances de varios escalones hacia una transformación digital.

Es momento de tomar a la crisis como una oportunidad, para repensar a la pandemia como modificación en el modelo de consumo, trabajos remotos, planes escolares entre otros.                                                              

¡Particularmente creo que nos dimos cuenta que los resultados se pueden lograr atravesando los miedos e incertidumbre que la crisis otorga!

Cambiamos la mirada e interés de estas aplicaciones, las cuales tomamos o nos tomaron… y le otorgamos un rol imprescindible en la cotidianeidad de nuestras jornadas; los niños con sus clases virtuales, notificaciones al estilo de cuaderno de comunicaciones y evaluación de sus producciones, todo de manera online. Los adultos mayores para realizar reuniones familiares y pagos de sus servicios, y para el trabajo remoto, compartir escritorios online y priorizando la videollamada sobre el tan querido, por mucho tiempo, WhatsApp.

Estamos en un proceso de cambio cultural mundial, modelo de aprendizaje dinámico que impactan tanto conocimientos como la emocionalidad de los grupos, un tanto más acelerado en su arribo a lo esperado, pero que tarde o temprano iba a suceder. Es momento en donde tenemos que hacer una recopilación de las herramientas digitales que se nos pusieron a disposición, su ponderación de usos e incorporar disciplinas y métodos para lograr con ellas los objetivos planteados.

Hemos entendido que las nuevas tecnologías son seguras, útiles y facilitadores de soluciones en momentos críticos, para repensar y planificar nuestras jornadas diarias. Estas nuevas modalidades de relación nos servirán para lograr este pasaje del modo ágil con solidez, testeando las buenas prácticas que hemos incorporado y sosteniendo en el tiempo estos cambios sociales y de transformación.

Tenemos que replantear las reglas de juego, la cotidianeidad y los cambios que tuvimos que realizar de forma abrupta y ahora tenemos que optimizar con una mirada ágil los modos y métodos que seguiremos utilizando, reaparece una “nueva normalidad” que infunde cambios para todos.