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  • EL FAMOSO, COMPLEJO, PERO NECESARIO, PROCESO DE TRANSFORMACIÓN DIGITAL

EL FAMOSO, COMPLEJO, PERO NECESARIO, PROCESO DE TRANSFORMACIÓN DIGITAL

22 marzo 2019

Un estudio realizado por BDO indaga sobre las principales problemáticas que tienen las empresas para llevar a cabo el proceso de transformación digital. El rol del líder y los beneficios de una buena planificación.

Resulta casi imposible entrar a una reunión de trabajo sin escuchar estas dos palabras mágicas, una, dos o cien veces: “Transformación Digital”. Pero ¿por qué?

BDO realizó una encuesta sobre Transformación Digital para conocer la importancia que las empresas le dan a la misma, así como sus prioridades en el proceso y las principales barreras que encuentran para llevarla a cabo. La encuesta contó con un muestreo de 300 ejecutivos C-level de la industria del retail, consumo masivo, energía, recursos naturales, servicios financieros, salud y farmacéuticas de compañías con ganancias de entre US$250 millones y US$3 mil millones anuales.

En la siguiente nota, compartimos algunos de los puntos más destacados de los resultados obtenidos.

 

PRIORIDAD PARA LOS MANDOS ALTOS

Desarrollar una estrategia de transformación digital es la prioridad número uno de los directivos de empresas medianas (34%), por encima de otros requerimientos como la optimización en la eficiencia de las operaciones comerciales en toda la cadena de suministro (22%), la inversión en tecnologías innovadoras para las necesidades de la empresa (19%), el mejoramiento de la experiencia del cliente (16%) y la implementación de change management para la adopción digital en el lugar de trabajo (9%).

La transformación digital ya no es un trabajo exclusivo del departamento de TI. Cerca de la mitad de las empresas medianas (46%) declaran que sus ejecutivos C-level no tecnológicos (CEO, CMO, COO) son también responsables de liderar la transformación digital dentro de las mismas.

Existen muchas razones para esto, pero el hecho es que la transformación digital no es una cuestión meramente tecnológica, sino más bien trata de cómo utilizar esas tecnologías de manera efectiva para resolver problemas, aumentar la eficiencia y generar valor agregado al negocio. La verdadera transformación digital requiere una mirada holística que atraviese toda la cultura de la empresa.

 

LA TECNOLOGÍA NO RESUELVE PROBLEMAS, LAS PERSONAS SÍ.

Tener un correcto liderazgo es fundamental para avanzar hacia los objetivos. El 26% de las empresas consultadas considera que la falta de liderazgo es una de las principales barreras a la hora de llevar adelante una correcta transformación digital, mientras que un 41% detectan la falta de comunicación y deficiencias en la gestión del proyecto como las trabas más frecuentes.

Independientemente de quién encabece la iniciativa de transformación digital, es crucial contar con prioridades, responsabilidades e indicadores claros para que sus planes de implementación se ejecuten de manera adecuada. Las organizaciones debieran considerar la creación de una Oficina de Transformación Digital (DTO) que sea responsable de garantizar que las iniciativas individuales se ejecuten a favor de la visión de la empresa a largo plazo. A su vez, es recomendable que el DTO cuente con el apoyo o, incluso, sea dirigido por un encargado del proyecto.

 

¿QUÉ HACE A UN BUEN LÍDER DIGITAL?

Visionario. Llevar a cabo la transformación digital en el interior de la empresa no es una tarea fácil. El líder debe tener una fuerte convicción en su visión y valores, al mismo tiempo que debe continuar siendo ágil y constante con su enfoque.

Oportunista. Las nuevas tecnologías pueden ser vistas como un riesgo o una oportunidad. Un líder inteligente las ve de las dos maneras, tomándose su tiempo para reunir a su tropa y marchar hacia adelante mientras es consciente del riesgo potencial.

Comunicativo. No todos estarán inmediatamente a bordo de la transformación digital, por lo tanto, una comunicación clara y consistente es primordial. El líder debe ser capaz de entender diferentes perspectivas, sin perder su propia visión y convicción.

Disciplinado. Dirigir un barco no solo requiere habilidades de navegación, se necesita un capitán que pueda mantener el rumbo, incluso cuando la tormenta acecha. Es fácil perderse en el océano de las nuevas tecnologías; por lo tanto, el líder debe recordar volver a revisar continuamente sus objetivos para asegurarse de que va hacia buen puerto.

Proactivo. El líder debe estar constantemente atento a nuevos procesos, tecnologías y oportunidades que puedan acelerar sus esfuerzos de transformación digital.

Contenido. Ningún líder puede operar efectivamente sin un equipo de soporte interno y/o externo dedicado. Los champions de la transformación digital interna pueden ayudar a despertar y mantener el entusiasmo, mientras que los asesores externos pueden asesorar sobre decisiones críticas desde una perspectiva más objetiva.

 

POR QUÉ Y POR QUÉ AHORA…

Las compañías medianas tienen casi un único desafío: deben aprender a transitar el camino sin los recursos de sus pares más grandes, ni la misma flexibilidad y agilidad de las más pequeñas. Deben comenzar a transitar ese camino hoy porque, incluso quienes comenzaron, ya están atrasadas. Mientras los beneficios de la transformación digital son claros -aumento de la rentabilidad, mejor experiencia del cliente, eficiencia operacional- las consecuencias de no llevarla a cabo son peligrosas. Las compañías que no se transforman constantemente y evolucionan corren el riesgo de ser desplazadas por sus competidores. 

La transformación digital es un viaje de por vida, no simplemente una parada en el camino. Es tanto un cambio de mentalidad como un proceso o una serie de pasos. Las compañías que comienzan sus viajes hoy, estarán mucho más preparadas para continuar evolucionando mañana. Los retos son grandes, pero las recompensas: mayores.

Carlos Rozen, Socio a cargo de Transformación Digital en Argentina e integrante del grupo de líderes del  “BDO Innovation Hub de BDO Internacional” sostiene que: “en la curva de aprendizaje y esfuerzo que conlleva todo proceso de transformación, existe un fuerte impacto en la organización que hace sentir, a los menos experimentados, que arrancaron perdiendo mucho; y es importante que la organización esté rodeada de expertos que han hecho esto en otras partes, porque al poco tiempo se darán cuenta de que, si no se transformaban, terminarían perdiendo mucho más y, tal vez, de manera irremediable”. También afirma que: “muchos de los procesos de cambio tecnológico que no son acompañados de un cambio cultural, tienden a fracasar. El cambio debe ser gestionado con herramientas metodológicas cuya eficacia están probadas”. Por último, Rozen dice que “el poder de transformación de una organización ya no debe ser un atributo desplegado esporádica o espasmódicamente. Se trata ahora de una condición que refleja la inteligencia organizacional que se basa en que ninguna ventaja competitiva es sostenible en el mediano plazo; los avances tecnológicos ya no son escalonados sino vertiginosamente iterativos”.

 

ENTONCES ¿CÓMO INICIAMOS NUESTRA TRANSFORMACIÓN?

Se habla de prioridades, de liderazgo, de procesos iterativos y de cultura, pero dónde iniciar el camino que transforma la empresa, no es siempre tan simple como hablar de nuevas tecnologías. Luis Santos, Gerente de Transformación Digital de BDO en Argentina, sostiene: “en BDO estamos desarrollando prácticas que nos ayudan a definir esos primeros pasos, a pensar ´outside the box´ y a integrar a las personas en el proceso mediante prácticas de talleres que nos permiten utilizar diferentes metodologías para prototipar nuevas ideas sobre nuestro negocio. Lo que buscamos es validar las inicitativas y experimentar, en el entorno, si funciona o no, para ver dónde fallamos y cómo iteramos para llegar a la iniciativa que realmente aporte valor. Esta nueva cultura refleja un cambio de paradigma donde necesitamos equivocarnos, pero de forma rápida y al menor costo posible, porque el desafío es ser capaces de aprender y recalcular nuestra ruta a la velocidad de una startup. En este proceso no podemos enfocarnos en demasiadas iniciativas, sino que debemos priorizar y desarrollar aquellas de mayor impacto”.