• Revalúo de activos - Mirando con lupa

Una oportunidad para mejorar el valor patrimonial contable

, Revista Alzas y Bajas
Fernando Garabato , Socio de Finanzas Corporativas |

12 febrero 2018

Por Fernando Garabato Socio de Finanzas corporativas de Finanzas Corporativas Ing. Leonardo Lazbal Gerente de Finanzas corporativas Especialistas en Valuaciones de activos BDO Argentina.​
 


Los activos alcanzados por el proyecto incluyen: inmuebles que no posean el carácter de bienes de cambio, inmuebles que posean el carácter de bien de cambio, bienes muebles amortizables (salvo excepciones), acciones, cuotas y participaciones sociales, emitidas por sociedades constituidas en el país, minas, canteras, bosques y bienes análogos, bienes intangibles, incluidos los derechos de concesión y similares. valor de los activos Inmovilizados se vio afectado en los últimos años por el

contexto Inflacionario y devaluatorio de más de 10 años. Por lo general, este impacto no fue capturado ni fiscal ni contablemente, lo que resultó en una base tributaria inadecuada, y como consecuencia de la subvaluación de los activos fijos, desde el punto de vista contable, se tradujo en valores patrimoniales que no reflejan adecuadamente la realidad económico-financiera de la firma.

En este sentido, el proyecto de Ley de Revalúo Impositivo y Contable tiene como objetivo subsanar esta problemática para las empresas, permitiendo la normalización de los valores patrimoniales mediante el revalúo de ciertos activos. Así, el proyecto permite optar por revaluar, con carácter excepcional y por única vez, siendo el período para ejercer la opción el primer ejercicio o año fiscal a partir de la entrada en vigencia de la ley.

Los activos alcanzados por el proyecto Incluyen: inmuebles que no posean el carácter de bienes de cambio, inmuebles que posean el carácter de bien de cambio, bienes muebles amortizables (salvo excepciones), acciones, cuotas y participaciones sociales, emitidas por sociedades constituidas en el país, minas, canteras, bosques y bienes análogos, bienes intangibles, incluidos los derechos de concesión y similares, otros bienes no comprendidos en los anteriores, según se establezca en la reglamentación, excluidos los bienes de cambio y automóviles.

El proyecto establece que la opción de revaluar estará sujeta a un Impuesto especial que se aplicará sobre el valor revaluado del bien, con alícuotas que van desde el 5% al 15% según el tipo de bien, y que aplicará sobre la diferencia entre el valor revaluado y el valor impositivo en función de la Ley de Impuesto a las Ganancias. Como forma de compensar parcialmente el pago de este impuesto, se permite a futuro amortizar los bienes revaluados en plazos especiales, que permiten generar un ahorro en el impuesto a las ganancias como consecuencia de una mayor amortización versus el escenario sin revalúo.

En cuanto al procedimiento del revalúo propiamente dicho, lo que se deberá establecer en el ejercicio, es el denominado valor razonable, cuya definición indica que es el importe por el cual un activo podría ser intercambiado entre partes interesadas y debidamente informadas, en una transacción realizada en condiciones de independencia mutua.

En la práctica, para la obtención del valor razonable, en aquellos bienes que cuenten con evidencias de mercado, la valuación se debe realizar a través de un método basado en dichas referencias, el cual se denomina `comparativo de ventas`, mientras que para para aquellos activos que no cuentan con evidencias de mercado suficientes, su valuación se establecerá a través de métodos `no de mercado` que tienen en cuenta su rendimiento económico (método de la rentabilidad), o su costo a nuevo, una vez practicada la depreciación correspondiente (método del costo). Además de la determinación del valor razonable, el revalúo impositivo debe comprender relevamiento e inspección, conciliación entre bienes de existencia física y registro de libros, cálculo de valor de reposición a nuevo, determinación de vidas útiles remanentes y verificación de recuperabilidad.

En cuanto a la decisión de optar o no por el revalúo, proponemos analizarlo como un proyecto de inversión en sí mismo, donde el impuesto especial (y en todo caso, los honorarios del valuador), se consideran como Inversión y los flujos de ahorro por el menor pago de impuestos debido a la mayor amortización, como el recupero de la inversión inicial.

Si se analiza el universo de casos posibles en función de los distintos años de origen de los bienes, se observa que la TIR o Tasa Interna de Retorno alcanza un mínimo de 33% para la alternativa de bienes alcanzados por una alícuota del Impuesto especial del 10% y con un plazo de amortización de 10 años, con lo cual llevar adelante el proyecto resulta, desde este punto de vista, ventajoso.