SYNERGY 2016 | Gestión del Fraude Corporativo

La exposición giró en torno al riesgo de comportamiento humano no correcto y específicamente sobre la gestión del Fraude Corporativo y aquellos empleados infieles que exponen a las organizaciones mediante fraude que pueda impactar directa o indirectamente sobre el cumplimiento fiscal. “El 90% de los fraudes no se descubren, y con débiles controles, el 10% de ese 90, se descubre por casualidad; no obstante esta ecuación se puede revertir”, comentó Rozen. En su mensaje, citó encuestas mundiales, según las cuales aproximadamente el 15% de las personas se consideran honestas a ultranza a ultranza, otro 15% son deshonestas a ultranza y el 70% restante, honestas pero transgresoras o “volubles frente al contexto”. “Sobre esa gente hay que actuar con fuerza”, destacó el presidente de la Asociación Argentina de Ética y Compliance.
El proceso decisorio del fraude, tal como señaló Rozen a los asistentes, consta de tres etapas en el proceso mental (el “triángulo del fraude”): presión, oportunidad percibida y racionalización. Y detalló, también, que el fraude tiene decenas de formas de ser perpetrado, y se clasifica básicamente en apropiación indebida de activos, fraude en informes financieros y corrupción, a lo que se le sumó durante los últimos años la cyber-corrupción. Vaquero, por su parte, se refirió a casos de responsables por deuda propia, responsables por deuda ajena y responsables solidarios (gerentes, directores y administradores, entre otros), exponiendo ejemplos prácticos que ilustraron a la audiencia sobre cómo un fraude puede tener impacto fiscal grave para una organización, no tenido en consideración por el defraudador.
Para evitar el fraude, que, dicho sea de paso, en el 75% de los casos es cometido por hombres y en el 25% restante por mujeres, y que además suelen incrementarse durante las recesiones económicas, Rozen recomendó desarrollar “un código de conducta bien escrito e implementado; un canal de denuncia serio, seguro e independiente; políticas para bajar los comportamientos esperados a la gente; y un monitoreo continuo utilizando tecnología”. “El mensaje de integridad debe bajar desde las más altas autoridades de la empresa”, concluyó

Para ver el Dossier Synergy: http://images.engage.es-pt.thomsonreuters.com/Web/LALEYSAEIMPRESORA/%7Bf593732a-5501-415a-b2ff-2f5113013cc1%7D_Dossier_Synergy_2016.pdf