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En toda América Latina y el Caribe, los Gobiernos
están adoptando cada vez más una herramienta
novedosa de protección social para combatir la pobreza
y evitar su traspaso de generación en generación.
Los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC),
que ofrecen dinero a las familias pobres a cambio de que se
comprometan a llevar a sus hijos a los centros de salud o
a mantenerlos en la escuela, redujeron las tasas de pobreza,
aumentaron el uso de los servicios de salud y educación
y crearon sistemas de protección social críticos
para los niños.
Las TMC fueron introducidas en América Latina y el
Caribe a fines de la década de 1990 y benefician en
la actualidad a 21 millones de familias -o 93 millones de
personas- cada año en toda la región. Los mayores
volúmenes corresponden a Brasil y México y ayudan
a 12 millones y 5,2 millones de hogares, respectivamente.
En Colombia, Familias en Acción asiste a alrededor
de un 20% de todos los hogares y en Jamaica el Programa de
Promoción a través de Salud y Educación
beneficia a casi un 12% de la población.
Las poblaciones vulnerables cosechan frecuentemente los mayores
beneficios de las TMC. Una evaluación del programa
Chile Solidario realizada en 2006, por ejemplo, comprobó
que los beneficiarios rurales experimentaron una reducción
del 18% de la pobreza y del 35% de la extrema pobreza.
Las TMC han contribuido a ampliar el uso de servicios de
salud y a mejorar las condiciones de nutrición. El
control sanitario de niños de 0 a 6 años en
Jamaica aumentó en un 38% y el control de crecimiento
de niños de 0 a 2 años en Colombia en un 23%.
Las familias favorecidas consumieron también más
alimentos de mejor calidad nutricional. El estado de nutrición
de los niños (medido como relación entre edad
y altura) mejoró en México, Colombia y Nicaragua
gracias a las TMC.
Las transferencias alcanzan para marcar una diferencia para
la mayor parte de las familias. El dinero transferido mensualmente
a México, por ejemplo, fluctúa entre US$12 y
US$23 por niño de escuela primaria y US$17 por hogar
para gastos de salud.
Las TMC han mejorado también la matrícula escolar
— el 38% de los niños cuyas familias fueron beneficiadas
con el programa Oportunidades en México accedieron
a la educación superior— y han aumentado la inversión
en actividades como microemprendimientos y agricultura.
Evolución del modelo de TMC
Durante la década pasada, el modelo de TMC se extendió
a través de las fronteras nacionales y se produjo una
evolución de su diseño e implementación.
Muchos programas incorporan sistemas de seguimiento y evaluación
rigurosos, emplean nuevas tecnologías como la de permitir
a los clientes la utilización de tarjetas bancarias
para recibir sus pagos, favorecen la mejora de los servicios
de salud y educación y mejoran la coordinación
con otros programas sociales.
El programa Chile Solidario, por ejemplo, integra las transferencias
de dinero a una variedad de servicios sociales ya existentes.
Los participantes firman “un contrato familiar”
con el Gobierno para mejorar sus condiciones de vida: este
se hace responsable de suministrar a las familias una serie
de servicios y recursos de apoyo y los miembros de la familia
acuerdan mejorar su salud, educación, dinámica
familiar, condiciones de vivienda, empleo e ingresos.
Ampliación del respaldo del Banco
El Banco Mundial ha respaldado las transferencias monetarias
condicionadas desde que comenzaron los primeros programas
a fines de la década de 1990, ya sea a través
de asistencia técnica o financiera. Los especialistas
de la institución ayudaron a los clientes a diseñar
y fortalecer las metodologías de seguimiento y evaluación,
como también los sistemas de información de
gestión, permitiendo un mejor control de las actividades
de tales iniciativas.
Durante los ejercicios de 2005 a 2009, el Banco amplió
su cartera de TMC, aprobando 16 proyectos en 10 países,
principalmente en la región mencionada, y extendiéndose
los más recientes a Asia oriental y Europa oriental.
En el ejercicio de 2009, se ampliaron varios programas de
TMC de la región para proteger a las poblaciones vulnerables
del impacto de la crisis financiera mundial. El Banco aportó
casi US$2.500 millones para ayudar a los países de
América Latina y el Caribe a financiar la respuesta
a dicha crisis.
En la actualidad funcionan programas de TMC en casi 30 países
de todo el mundo. Naciones como Indonesia y Filipinas han
aprendido de los programas exitosos de primera generación,
incluidos los de México, Brasil y Colombia y han creado
programas basados en esas experiencias.
En los últimos años, una comunidad de especialistas
en programas de TMC para la región de América
Latina y el Caribe —compuesta por personal del Banco
y gerentes de los diversos programas de TMC— se ha reunido
regularmente para compartir experiencias y debatir cuestiones
operativas.
Banco Mundial 8 de Abril de 2010
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